index Riachuelo 1 . 2 . 3 . 4 . 5 . 6 . 7 . 8 . 9 . 10 . 11 . 12 . 13 . emisarios 1 . 2 . 3 . 4 . 5 . 6 . 7 . . urgenciasatadas 1 . 2
I. Ordenamiento ambiental del territorio urbano. Reservas ecológicas urbanas II. Conflictos entre desarrollo inmobiliario y protección ambiental III. Patrimonio histórico cultural IV. Evaluación ambiental estratégica y evaluación de impacto ambiental
La Provincia de Buenos Aires cuenta con un valioso cuerpo legal que desde hace 31 años no cesa de aportar utilidad. Esta ley 8912/77 inspirada por el Arq. Alberto Mendonca Paz, fue redactada por el Dr. Edgardo Scotti y asistida por una veintena de arquitectos e ingenieros entregados a la formación de profesionales en planeamiento municipal, de los que hoy apenas sobreviven 4 en actividad. Pero aún a este inestimable trabajo le cabe acreditar mirada específica a los sistemas urinario y digestivo de esas entidades vivas que llamamos ciudades. Las primeras reservas legales, ambientales, patrimoniales y evaluatorias deberían estar apuntando a los flujos estuariales y tributarios, a las escurrentías pluviales, a las basuras y a los detritus pues ellas hablan de los comportamientos primordiales de Natura y de las necesidades menos especulativas entre todos nuestros actos y a cuya concreta y monumental diaria entidad prestamos poca atención una vez sacadas de encima. Esto me recordaba una artista enfrentada a las montañas de basura del CEAMSE. A excepción del CEAMSE que nunca gestionó con el debido respeto ambiental, ningún plan de tratamiento y acumulación de basura alcanzó a superar niveles elementales de improvisación. En el patrimonio cultural histórico se inscriben los pozos negros, los basurales a cielo abierto, los conductos cloacales sin pretratamiento en los vertidos y los cursos de agua para asistir estas funciones del organismo urbano. De nuestros sistemas digestivos secos me ha tocado en suerte haber trabajado en una vieja imprenta montada arriba del antiguo basural que durante el siglo XIX ocupó unos 60.000 m2. y hoy reconocible en las elevaciones de las calles Luca, Catamarca, y Rondeau en cercanías del Parque de los Patricios donde también advertimos las instalaciones del Instituto Bernasconi y la Maternidad Sardá. A no dudar, la estabilización de esta montaña de basuras llevó no menos de medio siglo. Por ello, de su memoria tengo para sugerir que las montañas del CEAMSE no se imaginen resueltos en una década; y mientras tanto sus usos y aplicaciones deben permanecer restringidos. Tal el caso de la Costa del Plata en las riberas estuariales de Quilmes y Avellaneda. De nuestros sistemas “urinarios” alcanzamos registro histórico de los trastornos que causaban los pequeños arroyos que atravesaban el casco urbano colonial. Ver en la obra de Gandia los riesgos y el aislamiento que sostuvieron durante más de 120 años los vecinos del Alto de San Pedro (hoy San Telmo) a raíz de las escurrentías por el zanjón que fundó la actual calle Chile con inclusión de ahogados y la necesidad de contar con un nuevo mercado en la actual plaza San Telmo para atender la provisión de alimentos de los vecinos que quedaban sin acceso a la plaza mayor. Zanjón que 200 años después fuera entubado. Así como este, todos los pequeños cursos que aparecían insertos en el tejido urbano a fines del siglo XIX fueron entubados; reconociendo hoy la imposibilidad de dar paso a los caudales de lluvias que superen escurrentías de mediana importancia, por haber sido estimadas hace más de cien años en un tiempo donde aún sobrevivía cierta permeabilidad del suelo y sus presupuestos ajustados a tormentas de diseño que hoy responderían a lluvias de recurrencias menores a los 5 años. A estos cursos hoy, tanto la ley Provincial 6253/60 como el Art 59 de la ley 10128/83, modificatoria de la 8912 brindan protección. La primera, aún cuando fuera licuada en su esencia hidrológica al reglamentarse por decreto 11368/61, dejó establecidas restricciones al dominio en ambas márgenes del orden de los 100 mts mínimos para cuencas de más de 4.500 Has. y de 30 mts mínimos para cuencas menores. Este breve cuerpo legal hoy apunta a preservar los paisajes de los desagües naturales y a inscribirlos en medio de los desarrollos urbanos, tal como los exhibe la ciudad de Toronto. Para sopesar estos beneficios imaginemos el arroyo Vega que corre entubado por la calle Blanco Encalada en el barrio de Belgrano y es famoso por sus déficits de escurrimiento. Imaginémoslo, repito, a cielo abierto con una franja de 30 mts a cada lado para así sumar unos aprox. 70 mts inscribiéndose en medio del vapuleado Belgrano; multiplicando no sólo los valores inmobiliarios, sino dando respiro a las asfixias que carga el barrio. Por supuesto, ningún problema tendríamos con inundación alguna. Ver un anticipo de cómo se gestan hoy mismo estos olvidos en dos html subidos a la web: http://www.pilarsinplan.com.ar/downtown.html y El primero refiriendo a una cuenca de 13.500 Has; el segundo a una de tan sólo 1000 Has y por ello, de escala muy parecida al arroyo Vega de Belgrano. La segunda participación preventiva de los cuerpos legales provinciales la regala el Art 59 de la Ley 10128/83 rescatando las anteriores prevenciones hidrológicas de la ley 6253/60 y estableciendo cesiones gratuitas al Fisco de todas las áreas hasta 50 mts más allá de la línea de ribera de creciente máxima a establecer con criterios de hidrología urbana; esto es: con referencia a lluvias de recurrencia de 100 a 500 años. Las faltas de respeto a estas prevenciones elementales son tan visibles, que en el Partido de Pilar es dable advertir que sólo un 2,4% de las viviendas asentadas bajo la línea de ribera de creciente máxima corresponden a pobladores pobres; en tanto un 26,9% a pobladores ricos asentados sus barrios cerrados en valles de inundación y así transfiriendo a nuestro Padre Común el Estado, las irresponsabilidades hidráulicas que pesan sobre estos nuevos desarrollos urbanos; que en adición de cegueras para hacer sus mejores negocios sobre los peores suelos, dejan a todos los pobladores de la zona sin las únicas previsiones legales de espacios verdes comunitarios a inscribir en los valles de inundación Ver http://www.valledesantiago.com.ar http://www.delriolujan.com.ar http://www.lineaderiberaurbana.com.ar A las grandes cuencas del Reconquista, Matanzas-Riachuelo, al Luján y al propio estuario en sus márgenes urbanas les caben comentarios muchísimo más graves. Pero salvo el Riachuelo y el estuario, los otros no reconocen el peso que el patrimonio cultural histórico nos acerca para fundar memoria de cómo se fueron manifestando ya hace más de un siglo las advertencias que aún hoy no tomamos en consideración. Las disfunciones del Aliviador del Reconquista y el caos hidrológico sembrado en las riberas del Luján apenas superan los 30 años. Las calamidades del puerto de Las Conchas en 1805 y 1820 se debieron a sudestadas y por ello ajenas al Reconquista y mucho menos al canal Aliviador. La misma hidrología “urbana” recién a partir de 1988 comienza a expresarse con nombre y apellido en las recomendaciones de la UNESCO. Por ello, los registros de problemas con más de cien años en el patrimonio cultural histórico, sólo caben advertirlos en el estuario y en el Matanzas Riachuelo. El Richuelo da indicadores precisos de graves abusos en sus aguas en Abril de 1786 cuando se rompe la curva del cordón de salida que conformaba la transición hacia el estuario. Estos temas vienen editados en http://www.muertesdelriachuelo.com.ar/boca8.html y siguientes boca9 y 10.html El estuario da noticias de sus canales y profundidades en las cartas de Benito de Aizpurúa, hijo de Zacarías de Aizpurúa; y ambos, grandes pilotos. Del primero merece destaquemos su maravillosa carta de 1867 con registros de singladuras acompañando al Almirante Oyarvide en numerosas travesías en el estuario. De su Padre Zacarías, recuerdo su carta de la Ensenada de Barragán de 1836 dando testimonio de aquel recordado puerto colonial. Ver en la web por http://www.memoriarural.com.ar Las referencias bien afirmadas por estos documentos respecto a corredores de flujos y profundidades que pudieran ser útiles para analizar transformaciones, aparecen olvidadas en los estudios de avances deltarios que realizara el INA hace unos años. La modelación matemática de la calidad de agua del Matanza-Riachuelo y del Río de la Plata presentado por el Dr. Angel Menéndez, director del Laboratorio de Modelación matemática del Instituto Nacional del Agua en el mes de Junio del 2008 a la secretaria Picolotti; al igual que la evaluación del estudio de impacto ambiental presentado al Banco Mundial para solicitar financiamiento de los emisarios propuestos para el saneamiento de la cuenca reconocen muy pobres referencias a flujos y nulas en lo que respecta a deposiciones fuera de control, sin estudio y ni siquiera el más mínimo comentario; siendo imposible imaginar su ausencia en informes de tan alto nivel. Ver estos temas en http://www.muertesdelriachuelo.com.ar/emisarios.html y en Este es el respeto que tributo a nuestro patrimonio cultural histórico en nuestros sistemas urinarios y digestivos urbanos con mirada a sus flujos y deposiciones. Este es el respeto que sugiero se atienda identificando a los flujos ribereños urbanos como la reserva ecológica urbana más cargada de miserias. Y a pesar de su incomparable importancia vital, la más ninguneada en todas las esferas. Este es el respeto que sugiero atiendan en conciencia los mercaderes y los políticos cuando se dan a rellenos y corrimientos de líneas de ribera, matando los corredores de flujos costaneros, afectando en forma irreparable las energías de salida de los tributarios, ignorando la deriva litoral y soslayando los tremendos déficits de los vertederos urbanos al estuario. Prospectivas referidas a los moribundos flujos urbano estuariales son las que sugiero atiendan los que hablan de estrategias ambientales. Sin hablar de flujos ribereños es inútil pretender sostener estrategias. Buenos Aires ya pisa el umbral de su condición mediterránea y nadie plantea qué estrategias caben al interminable velatorio que nos espera para transitar esta situación terminal; en particular, de los aprox. 80 Km2 que median moribundos entre el Emilio Mitre y las riberas urbanas norteñas. Ninguna evaluación, ni modelación matemática de los más serios institutos da pruebas de trabajo de campo y seguimiento de estos temas en los grandes conflictos que tiene Buenos Aires con sus escurrentías, con sus basuras, con sus vertederos, con su puerto metido en el corazón de la ciudad cuando el Paraná ofrece las mejores áreas de servicios, con sus vertidos de dragados, con sus propuestos emisarios apuntando sus difusores a zonas de altísima insustentabilidad para recibir cargas en el mediano plazo sin comprometer la salud de los flujos de toda la ciudad al Norte de sus salidas, que verán las derivas litorales crecer en energía de dirección inversa a todas las estimaciones proyectadas. En resumen, los flujos y las deposiciones son la materia pendiente vital más soslayada; que por cargar en sus espaldas heces y basuras es imposible seguir postergando sus debidas atenciones. El derecho tiene que crecer en sus reconocimientos porque son materias vitales para la sustentabilidad de cualquier propuesta ambiental, que desde hace un siglo vienen extremando sus déficits y urgencias. La única energía regalada para dispersión, que reclama reconocimiento de sus deposiciones, para evitar taponen los corredores de flujos costaneros urbanos. Repasando: asentar humanos en valles y llanuras de inundación es parte de la cultura propuesta por mercaderes donde campea la laxitud en los respetos a la legislación sobre ordenamiento territorial y uso del suelo, extendida a las evaluaciones de los estudios de impacto ambiental y a las ausencias de las audiencias públicas. Antecedentes de esta cultura apuntalada por mercaderes vienen siendo compilados en la carpeta N°24 de Pilar en el Archivo Histórico de Geodesia de la Provincia de Buenos Aires, compartiendo su lugar con documentos de más de dos siglos a pesar de no haber agotado su más propio presente. Más allá de históricamente ninguneados, ambos sistemas, “urinario y digestivo” reclaman reservas ecológicas urbanas de alta especificidad, pues no hay desarrollo sustentable sin una mirada muchísimo más atenta a la organización de sus escalas y tratamientos. Cuestiones “urbanas” primordiales a las que de sobra cabe por su descomunal déficit comenzar a mirar como “reservas”; porque la Vida de la ciudad depende, como en ninguna otra materia vital, de ellas. Hoy la ciudad de Buenos Aires persigue desesperada solución para sus 4000 toneladas diarias de basura y las soluciones propuestas siguen siendo propias de usos y costumbres tan arraigadas, como funestas para el medio ambiente. En adición de problemas, sus escurrentías siguen atrapadas en la ciega cosmovisión de los mercados, que a pesar de claras normativas no atisba a darse cuenta qué respetos merecen los cursos naturales. Y hoy, con todo el sistema entubado en déficit extremo ya tendrían que urdir un plan regulador a 50 años para verlo hecho realidad en 100; que se ocupe de devolver todos los cursos de agua a un ambiente con luz y márgenes libres en sus riberas naturales. Los entubados son cosas del pasado y presente de despreocupados. Estas miradas en altísimo contraste las regala Seul. Ver http://www.alestuariodelplata.com.ar/esbozos.html Los efluentes cloacales tal como están pensados tienen que volver a ser reconsiderados en su totalidad. Incluyendo sus tratamientos y sus destinos de salida. De hecho, eso se intenta con la propuesta de los dos emisarios. Pero tanto la modelación matemática presentada en Junio que se ahorra tocar con mínima seriedad el tema de los flujos ribereños estuariales; como la evaluación del estudio de impacto ambiental que adolece de las mismas veladuras, ninguna proyecta consideración a la deposición y pérdida de profundidades. Afectación que hará visible a mediano plazo la mortandad de flujos en las áreas de salida de los difusores potenciando las derivas litorales y demorando la dispersión. La realidad de que a estos estudios nadie se ha aplicado se advierte cuando escuchamos hablar de “carga másica” y nunca de transferencia de masa. La dimensión estática de la primera ni siquiera reconoce trabajo de campo. Todo surge de estimados; tanto en la modelación matemática, como en el estudio de impacto mencionados. Esta pobreza de mirada a los flujos tiene correlatos en los enunciados en el art 5° de la Ley 25688 de presupuestos mínimos sobre el régimen ambiental de aguas, que ni siquiera apunta a señalar algún responsable de sus cuidados. Tan extendidas desaprensiones carga nuestro patrimonio cultural histórico que la pauta la regalan los arquitectos cuando hablan de costas, pero nunca de flujos y riberas. Cabe en el ordenamiento territorial hacer especial lugar a las aguas someras de las riberas, pues en las llamadas “costas blandas” se descubre un territorio cuyas funciones para asistir las salidas de los tributarios, es fundamental. Funciones cuya importancia vital deberemos reconocer cuando proyectemos emisarios y rellenos costaneros que hoy vienen a rematar con adicional atropello estos abandonos. La sustentabilidad prevista en el plan de saneamiento del Matanza-Riachuelo, sin recuperación de flujos de salida, devendrá fragilísima. Es inútil imaginar que este ecosistema puede funcionar sin flujos. A pesar de haber perdido su condición de río hace 222 años, nadie ha previsto la necesidad elemental de buscarle salida parecida a la original. Las salidas tributarias son en extremo delicadas. Cuando el hombre opera en ellas instalando fondeaderos, aparecen sus condenas. El valor del agua no está en discusión porque todos sabemos que es vital. Pero muy pocos recuerdan que los flujos de llanuras extremas regalan permanentes advertencias de su estado de salud. Aguas quietas, en superficie y al lado de ciudades, son aguas muertas. Por ello es imposible sustentar un ecosistema urbano fundado en planicie extrema sin miradas muy específicas a los corredores de flujos ribereños inmediatos y a la ninguneada “deriva litoral” cargando hipersincronicidad mareal. Buenos Aires ya desfallece en sus riberas estuariales. El futuro inmediato con estos paupérrimos cuidados que hoy le regalamos la transformará en ciudad mediterránea. Si ese es nuestro destino habrá que aceptarlo. Pero nadie querrá aceptar el velatorio de un lodazal hediondo y putrefacto durante 200 años. Sin una mirada muy atenta a los flujos y a las deposiciones, no encontrarán remedio y lo tendrán que aceptar. ¿Qué puede hacer el derecho ambiental en estas materias de los flujos y las deposiciones? Es pregunta que apunta al principio de cualquier presupuesto mínimo que se ocupe de las aguas. Las cuencas tributarias del Matanza-Riachuelo y del Aliviador del Reconquista dejaron de ser tributarias, simplemente porque no fluyen. Paradoja de la que nadie habla. Francisco Javier de Amorrortu, 6/11/08
index Riachuelo 1 . 2 . 3 . 4 . 5 . 6 . 7 . 8 . 9 . 10 . 11 . 12 . 13 . emisarios 1 . 2 . 3 . 4 . 5 . 6 . urgenciasatadas 1 . 2
5 y 6 nov. 2008 Comisión III Aula Magna
Jueves 6 de noviembre de 2008. 09:00 hs. Desayuno Taller I Taller II Taller III Taller IV 11:00 hs: Intervalo - Café 15:30 hs: TALLERES: Continuación. Conclusiones. 17:00 hs: Plenario: Conclusiones finales. Aula Magna La actividad es abierta al público.
index Riachuelo 1 . 2 . 3 . 4 . 5 . 6 . 7 . 8 . 9 . 10 . 11 . 12 . 13 . emisarios 1 . 2 . 3 . 4 . 5 . 6 . 7 . . urgenciasatadas 1 . 2 |