Index . . Riachuelo 1 . 2 . 3 . 4 . 5 . 6 . 7 . 8 . 9 . 10 . 11 . 12 . 13 . 14 . 15 . 16 . 17 . 18 . 19 . . urgenciasatadas . 1 . 2 . . hospedero . . Del Piero . . emisarios 1 . 2 . 3 . 4 . 5 . 6 . 7 . 8 . . sinsustento 1 . 2 . . evaluacion 1 . 2 .

Breve resumen de observaciones a la modelación matemática de la calidad del agua del Matanza Riachuelo; y a la evaluación del estudio de impacto ambiental rescatadas de varios hipertextos alrededor de los emisarios:

 http://www.alestuariodelplata.com.ar/emisarios.html  y siguientes
http://www.muertesdelriachuelo.com.ar/emisarios.html

En toda la Evaluación del estudio de impacto ambiental, tanto en el Capítulo 7,  Descripción del Proyecto, como en el Capítulo 8, Análisis de alternativas del proyecto, aparece un único comentario referido a los flujos

Refiriendo de sus dificultades para evaluar la “carga másica”, dicen:

“No resulta racional establecer limitaciones de vertido para efluentes sobre la base de concentraciones genéricas de los parámetros contemplados, si dichos límites no están fundamentados en el efecto que produce el vertido de la sustancia contemplada, sobre el uso potencial y la calidad de las aguas del cuerpo receptor”

Como correlato al final del punto 7.3.2 señalan:

Como ejemplo de aplicación de esta base de datos SIG se ha efectuado un ranking de las industrias y se ha estimado en forma preliminar, a verificar con controles específicos de cada establecimiento industrial, que unas 50 industrias entre las identificadas en la cuenca Matanza–Riachuelo, contribuyen con un 95 % de la carga orgánica (DBO5) total generada por todas las industrias que vierten sus efluentes a la misma.

“… a título ilustrativo, ya que falta verificar las estimaciones efectuadas por medio de inspecciones de campo con controles de caudal
 
En el Capítulo 8, Análisis de Alternativas del Proyecto, punto 8.5.3.3.- vuelven a repetir esta misma confesión que acabo de señalar


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Capítulo 8, Análisis de Alternativas del Proyecto

8.5.3.1.- La presente alternativa corresponde al planteo originario de readecuación del sistema cloacal del anterior concesionario, en el cual se preveía la ejecución de una única planta de tratamiento primario y la readecuación de un emisario único en ubicación similar al actualmente existente en Berazategui.

La reformulación de esta alternativa para el escenario de servicio a futuro (horizonte temporal de largo plazo al año 2030), genera un volumen de efluentes que produce un caudal de 63 m3/s (suma de los caudales máximos de diseño de los emisarios con factor de pico incluído).

Este caudal representa uno de los factores adversos para su selección, en razón de que las consecuencias sobre la calidad de las aguas del cuerpo receptor se verán afectadas en un área significativamente mayor, toda vez que la longitud eficiente de emisario se deberá prologar significativamente para evitar generar restricciones de uso en las tomas de agua.

Si bien desde el punto de vista económico la ejecución de una única planta y emisario podría resultar levemente más económico, la concentración del proceso de tratamiento y disposición ¿o deposición? en un único sitio reduce sensiblemente la flexibilidad operativa del sistema.

Del mismo modo, ante la necesidad de afrontar y dar respuesta a potenciales contingencias, el sistema único genera consecuencias ambientales mucho más severas y dificultosas de resolver.


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8.5.3.3.- Considerando que la descarga de efluentes con cualquier nivel de tratamiento dentro del ámbito de la cuenca Matanza- Riachuelo no permite reducir la situación de anoxia en los cuerpos superficiales, la hipótesis de conducción, tratamiento y disposición en el Río de la Plata es aceptada como la única apta.

En este sentido resulta de gran utilidad la experiencia que la Organización Mundial de la Salud ha desarrollado en relación a eficiencia de niveles de tratamiento y diseño de emisarios respecto al riesgo sobre la salud humana [WHO (2003): Guidelines for Safe Recreational Water Environments. Volume 12, Coastal and Fresh Waters, World Health Organization, Geneva, Switzerland, p. 80].

Si bien esta experiencia hace referencia al vuelco en el mar, se considera que estos resultados son aplicables a cuerpos receptores de gran magnitud y elevado poder de autodepuración como el Río de la Plata.

Esta fantasía no se sostiene con palabras.

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En los análisis de las alternativas del proyecto señalan:

para cumplir con los criterios sanitaristas que impone el cumplimiento del Artículo 4° del Marco Regulatorio de AySA y que como fuera dicho resulta insuficiente por sí solo, y los objetivos de recuperación ambiental del Plan de Saneamiento Integral de la Cuenca Matanza– Riachuelo (PISA), planteados con un criterio ecosistémico de intervención basado en la Gestión Integrada de los Recursos Hídricos.

¿Cómo hablar de criterio ecosistémico si aún no han recalado en cómo se integran un tributario y el cuerpo de agua mayor que lo hospeda?


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Del Balance de Nutrientes de Jaime, Menéndez y Natale, referente principal del estudio de impacto, ya he alcanzado opinión en varios hipertextos recordatorios de las muy deficitarias consideraciones sobre temas de flujos ribereños urbanos. Ver 1, 2, 3, 4, 5, 6, 7, 8, 9, 10.

Dudo que alguno de estos evaluadores haya leído con detenimiento ese informe pues la presencia más cercana de estos investigadores a la costa nunca fue menor a los 500 mts.

Nunca hicieron consideración alguna a los flujos de los corredores de flujos ribereños y siempre se refirieron a los del corredor del Paraná de las Palmas sin hacer diferencias para referir en particular de los primeros.

Mucho menos consideraron en estudio alguno los flujos de la deriva litoral, ni advirtieron en sus extendidos anchos los descalabros que mostraban las plumas de vertidos en el sector de aprox. 80 Kms 2 que quedó encerrado entre el Emilio Mitre y la costa urbana.

Pero en su honestidad probaron, que muchos criterios que Fischer y otros habían resumido para contribuir a sus modelaciones matemáticas, no funcionaban en áreas de grandes vertidos donde la capa límite hidroquímica hacía estragos con los modelos.

Al igual que descubrieron que algunas relaciones ancho-profundidad de los estuarios también sacaban de caja estos modelos.

Nunca advirtieron la necesidad de consideraciones termodinámicas porque en general sus estudios se aplicaban a grandes corredores de flujo donde los modelos venían, a sus criterios, sosteniendo eficiencia.

No es el caso de las riberas de aguas someras donde la deriva litoral campea; ni las salidas de los tributarios de planicies extremas.

Por eso han fracasado en ofrecer soluciones creativas a los problemas de flujos de salida del Riachuelo y a las disociaciones entre el Aliviador del Reconquista y el Luján.

Por eso me sorprende una referencia que aparece consignada por la Dirección General de Gestión de la Ribera, señalando que el INA les había dado visto bueno al desarrollo de un área de rellenos en las zonas linderas a la izquierda del canal Sarandí.

Me gustaría alcanzar a ver no sólo la confirmación, sino también los estudios que la avalan.


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De la “carga másica” "que falta verificar, pues las estimaciones efectuadas carecen de inspecciones de campo con controles de caudal


y de la “transferencia de masa”de la que nunca hablan.

“La ecuación de balance de masa” que asiste el modelo WASP5 para las sustancias disueltas en un cuerpo de agua considerando toda la materia entrante y saliente a través de cargas directas o distribuidas, los transportes advectivos y difusivos y las transformaciones físicas, químicas y biológicas...

imaginando útil a ello, una descripción introductoria a la geometría de los segmentos de flujo, que deberá considerar en primer lugar sinceramientos básicos y suficientemente claros para ayudar a una legión de desorientados en todos los órdenes; desde académicos, hasta judiciales.

Por ello, cuando vemos se refieren a "dispersión debida al gradiente vertical", completamos que estos flujos responden a los movimientos ascendentes descendentes propios de los procesos naturales de convección interna;

y cuya permanente presencia en las franjas en donde hace acto de presencia la "deriva litoral", es en todos los estuarios, inocultable e invalorable para sostener memoria de salida a todos los tributarios en las márgenes estuariales.

Esa memoria convectiva natural interna, es también responsable de la hipersincronicidad con respecto a los reflujos mareales que cargan las derivas litorales estuariales.

Por ambos motivos: por ser madre de todas las salidas tributarias y asistente de hipersincronicidad mareal, no lograría ser ninguneada apuntándole la sóla misión de ser agente dispersor vertical. En cualquier estuario, y en el nuestro en particular, es mucho más que eso.

La convección natural externa, refiriendo del despegue del sistema positivo interior para acoplarse a los flujos en descenso tras dar un amplio giro en 180°, es aquella que los autores relacionan con el segmento de flujos que atiende la dispersión lateral, cuyo nombre cabe acreditar como "convección natural negativa exterior".

Ambos comportamientos son observables a simple vista en imágenes satelitales; y no tan simples de mensurar con nuestros pocos y pobres correntómetros.

De hecho, el INA nunca ha publicado, ni parece haber realizado estudios sobre la deriva litoral en nuestras riberas estuariales urbanas. Ni siquiera en el viejo abandonado corredor de flujos costaneros urbanos, cuyos flujos longitudinales son más simples de considerar.

Si no han hecho estudios de la deriva litoral, ni de su vecino corredor de flujos costaneros urbanos, cabe adelantar que están haciendo estudios en otro planeta; pues la miseria que nos preocupa está concentrada en áreas de la deriva litoral y en el bloqueo de salida de los tributarios que apuntamos: Riachuelo y Aliviador.

En adición de dificultades, este par de segmentos de flujo resultan en ambos casos, imposibles de ser incluídos en los procesos de un laboratorio de mecánica de fluidos como el del INA en Ezeiza, porque estos flujos, respondiendo a comportamientos descriptos por la termodinámica, no están habilitados a su modelación en él.

Por ello, conforma un acto de elemental sinceridad apuntar estas limitaciones de nuestros técnicos para modelar con ellas. Sólo se han limitado a reconocer muy finalmente, que los coeficientes de participación en la ecuación de balance de masa dista de considerarlos con la importancia que ellos merecen.

Esta confesión, repito, es tardía, incompleta, veladora de muchos procesos y muy insuficiente para la honestidad con que deberíamos asistir a la causa del Riachuelo, de las riberas estuariales y del Aliviador del Reconquista.

Hasta que la palabra "termodinámica" no esté instalada en el centro de estos estudios, seguiremos actuando como las avestruces.


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Sin prospectiva alguna, las actuales sedimentaciones alrededor de la boca de salida del emisario de Beraztegui les permitirían a los investigadores del INA, a los del Instituto de Limnología Sanitaria Ringuelet y a los sedimentólogos de la UNLP comenzar a estudiar los resultados de estos vertidos en áreas de tan mentada alta receptividad.

Verán que esas deposiciones que la imagen satelital refleja responden a sus concentrados y allí la biodegradación pudiera ser algo más compleja y bastante demorada. ¿Cómo llega la luz a esas concentraciones y acumulaciones?

¿Qué responsabilidad tienen ellos de no controlar esas emisiones y no advertirnos de las calamidades que los reflujos y sudestadas provocan en las capturas de agua a potabilizar en Bernal?

¿Qué sentido tiene dejar de mirar esta cuestión tan especial y bien a la vista de cualquiera?

Estudiarla y comunicar sus opiniones permitirá a la comisión de seguimiento de la causa del Riachuelo encerrada en ceguera comenzar a advertir la importancia de mirar los flujos de todos los sectores.

Con difusores o sin ellos el resultado deposicional será el mismo. Sólo demorarán la evidencia de su concentración por un tiempo brevísimo. La masa transferida es infernal en cantidad y calidad.

Los 0,6 mm de las partículas y las capas límite hidroquímica y térmica que las disocian del resto de las aguas, enfrentadas a los reflujos dará como resultado una fiesta que nadie quiere imaginar.

En lugar de un frente halino tendremos un frente que nadie querrá bautizar. Y si esto lo ha estudiado el INA que diga entonces ese estudio dónde está.

Tampoco han mostrado su rostro para dar su apoyo a estas urgencias las consultoras de Mario H. Gradowczyk o Vicente Petroni; y si lo mostraran, resultará muy necesario dar conocer sus opiniones escritas y firmadas alcanzando a todos los que cultivamos mirada a estas cuestiones.


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La modelación que han hecho no ofrece soportes en trabajo de campo para referir de la salida e ingreso de reflujos. Y mucho menos discierne en flujos superficiales y profundos; ni en sus temperaturas; ni en sus capas límites hidroquímica y térmica.

Si las condiciones de borde impuestas sobre contornos matemáticos (abiertos) afectan los resultados en la región de interés, no quiero pensar cuántos beneficios tiene cerrar los ojos frente a las disociaciones moleculares que cargan los flujos estuariales y tributarios entre sí y dentro de ellos mismos.

Por ello el modelo CMR y los datos medidos que acreditan las áreas CRR, CAU, CAS y RPP, también cargan con el silencio que ellos imponen a situaciones que los volverían locos si las pretendieran modelar.

Por ello se han dado a muestreos en áreas nunca más cercanas a los 500 mts., siendo que ya acusan grandes alteraciones con respecto a las más alejadas.

La deriva litoral, cuando el corredor natural de flujos costaneros está vivo, no supera los 150 a 180 mts de ancho. Por ella empieza la historia. Ella es la que saca las aguas tributarias afuera y también la primera en recibir sus miserias.

Y no es la mecánica de fluídos la herramienta para tratar con ella. Y la más alta resolución de información de los correntómetros aplicados a su seguimiento, tampoco parecen disponibles.

Apuntar a estos temas es disponerse a trabajar en soledad; enriqueciendo conceptos y acopiando imágenes que un día les adviertan.


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El Dr. Marcos Sommer de la Ökoteccum de Kiel, Alemania nos alerta:

De una forma general los emisarios submarinos son concebidos dentro de la filosofia de "esconder la mugre bajo el tapete", apostando en una hidrodinamica de alta energia en el mar, para la dispersion de los poluentes, asi como en una supuesta alta capacidad de tamponamiento del ecosistema marino, que a todo aguanta.

“Gran engaño”, que se palpa, repito, en la falta de monitoreo del destino de esos vertidos. Ni una sola palabra al respecto en estas modelaciones.

Al Río de la Plata fluyen 2.3000.000 de metros cubicos de aguas negras del lado argentino sin tratar –por día, a ellas, se suman 1.900.000 metros cúbicos de descarga industriales del Área Metropolitana de Buenos Aires.


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4.6 Validación del modelo hidrodinámico

Se dispuso de mediciones de corriente en las ubicaciones de las tomas de agua de Palermo y Bernal de AySA para el período 10/Mar a 20/Abr de 2004.

Nunca se consideraron en ellas las convecciones externas que se desprenden de las convecciones naturales internas y que habiendo viajado hasta Palermo desde el Dock Sur, se meten desde el Oeste adentro de ellas. Ver imagen que sigue, sin modelación matemática.


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Estos registros de corrientes fueron utilizados para validar el modelo hidrodinámico. El acuerdo general se considera satisfactorio, tal como se observa en la Figura 4.6.2.

Estas validaciones son en extremo pueriles y este pudiera ser el motivo de las nulas precisiones a las que refieren esos flujos. Los gráficos sólo dicen que lo medido y lo estimado coinciden. ¿Por qué no dicen concretamente qué midieron? Las variables que interesan son más de una.

¿Por qué no nos hablan de la deriva litoral que es la madre del borrego?

¿Por qué no aclaran el panorama actual alrededor del emisario de Berazategui?; sus originales previsiones y sus resultados. Y así nos prueban la concreta calidad de sus predicciones.

“Las desviaciones principales ocurren en presencia de vientos intensos. De hecho, el acuerdo es altamente satisfactorio para los períodos de tiempo con vientos medios a bajos, tal como se ilustra en las Figura 4.6.3 para una parte del intervalo de tiempo de medición con esas características”.

Las desviaciones principales en materia de flujos ribereños estuariales urbanos siempre se establece a partir de los taponamientos provocados por las pésimas direcciones de salidas de sus vertederos; que a su vez responden a la ignorancia completa de la deriva litoral; de sus orígenes, servicios y consecuencias por nigunearla.


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La única tarea de campo referida a flujos con inclusión de alguna variable, viene concretamente publicada en este trabajo y es esta que grafica flujos mareales en cercanías de la toma de agua de Bernal.

Aquí, la referencia a una capa límite hidrodinámica condicionada por un suave viento de 15 Km/h del SO pareciera estar sugiriendo las precisiones de este trabajo;

cuando de hecho se comen crudas todas las capas límite hidroquímica y térmica que harían estragos en cualquier trabajo de investigación y por ello ni las mencionan.

En el gráfico 4.6.7 el ángulo de deriva de la boya muestra una diferencia de aprox 15°; desplazados por el viento los registros superiores respecto de los flujos a 3 m de profundidad que marchan bien paralelos a la línea de ribera.

La única graficación de flujos, repito, que responde a trabajo de campo con inclusión de alguna variable, es esta que muestra los 6,5 Kms recorridos en tan sólo 3,5 horas y en dirección de aprox 53° respecto del Norte en los flujos profundos que mejor cuentan la acción de los reflujos.

Si esa marea en creciente se manifiesta importante con viento suave de tierra en áreas de poca profundidad, imaginemos entonces lo que sería ésta con un sudeste.

¿Por qué entonces no nos hablan de estas perspectivas cuando esos emisarios entren en acción?

¿Por qué no se dan a modelar las cabalgaduras que en las extendidas derivas litorales alimentadas por permanentes pérdidas de profundidad, encontrarán esas miserias vertidas para viajar hasta el corazón de las riberas urbanas?

Sin necesidad de sumar ni restar, he seguido y capturado imágenes secuenciadas de las plumas de estos vertidos mostrando cómo, después de viajar 14,6 Km por convección interna, terminan convectando externamente precisamente frente a las tomas de agua de Palermo para meterse dentro de ellas. Ver, repito, estas imágenes. 1, 2, 3, 4

 La reiterada imagen superior muestra las convecciones externas frente a las tomas de agua de Palermo con viento suave del NE y marea en bajante. Sin embargo...esto nunca apareció modelado por consultor alguno. El satélite no miente y lo que muestra lo entiende con mínima ayuda un analfabeto.


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La Figura 4.6.6 muestra la comparación entre la trayectoria medida y la calculada. El acuerdo en dirección es excelente. Las posiciones concuerdan satisfactoriamente, con alguna desviación hacia el final del período de tiempo, que puede estar ligada a una variación de la intensidad del viento.

El contraste resultante de esta mentada "excelencia" es la pobreza de la tarea realizada frente a las pretensiones de las tareas que vienen a recomendar y las urgidas consideraciones a deposiciones que cabe con mucho mayor seriedad comenzar a estimar.

 

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Repito: la única graficación de flujos con inclusión de alguna variable que responde a trabajo de campo, es esta que muestra los 6,5 Kms recorridos en tan sólo 3,5 horas y en dirección de aprox 53° respecto del Norte en los flujos profundos que mejor cuentan la acción de los reflujos.

¿Qué tiene de misterioso que el viento de tierra desplace en 15° el trayecto en superficie! ¿Con ésto a qué apuntan?

Por más que el modelo coincida con lo medido lo que cuenta es que empiecen de una vez a atender lo que tienen que medir y cómo medir, para evaluar transferencias, direcciones y deposiciones. Sin olvidar derivas litorales; y convecciones internas y externas. Y esto que apunto es lo primero que habla de la Vida y Muerte en las riberas urbanas; y no aparece en vuestro estudio matemático, en ningún lado señores.

En 5 años, repito, de volcar Hidrovía S.A.sus dragados al Sur del Km 26 nunca fueron los consultores ni la empresa sinceros en la búsqueda del destino de esos vuelcos. Las batimetrías en el lugar de los vertidos no dice nada.

¿Con estos comportamientos por parte de nuestros grandes empresarios y sus superdotados consultores, ¿a dónde vamos?!!! ¿Quién le quita libertad al INA para alcanzar sustancia con mayor responsabilidad?


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La relación entre los sub-sistemas es la siguiente:

o Desde CRR, CAU, CMR y CAS hay una descarga neta de agua con un grado de contaminación relativamente alto hacia FC1.

(De todos modos, en las desembocaduras de estas cuencas se desarrolla una zona de transición, donde va perdiendo importancia la descarga fluvial y ganando significación la acción de la onda de marea).

La pérdida de significación no está dada por una zona de transición, sino por falta de todo tránsito, provocado por el embancamiento a la salida del tributario al que nunca intentaron acercar remedio por la ignorancia completa de cómo funcionan estas salidas tributarias de grandes planicies. El cordón litoral era la zona de transición y se cortó.

Este mismo problema referido a las salidas de las canalizaciones obradas por el hombre en Samborombón se los apuntó el Prof. Dr. Gregori Koff a cargo del Laboratorio de Desastres Geológicos de la Academia de Ciencias de Moscú, en términos de "desastre geológico".

Aferrados a un catecismo de mecánica de fluídos quedaron sin entender nada. Ni las más crudas imágenes los despabilan.

¡¿Alguien imagina algún sistema natural, otro que una erupción volcánica que compita con esta maravilla que muestra la imagen inferior?!, fruto de la cosmovisión en salidas tributarias de nuestros físicos en dinámica costera y demás caballeros de la orden de la "ola Oblicua" ; sedimentólogos incluídos.

¿Para qué regala Nación 40 millones de dólares anuales en dragar el Salado si luego ellos mismos taponan la salida?

Ese dinero de la Nación es infinitamente más urgente en la recuperación del sistema que alimenta el corredor de flujos costaneros de la zona Norte del Gran Buenos Aires en estado catatónico.

 El Riachuelo no fluye, y por tanto CRR, CAU, CMR y CAS quedan encerradas, sin transición alguna.

El área FC1 está mal referenciada. Antes de FC1 está la "deriva litoral" que nunca ha sido considerada por el INA, ni por los consultores de Aysa o Aguas Argentinas.

Si no reconocen en esta "deriva litoral" a los procesos convectivos internos que marchan sumados a ella, nunca advertirán los motivos por los cuales el Riachuelo dejó de fluir.

Y si reconocen que la descarga fluvial "va perdiendo importancia", ¿por qué no explican sus razones? ¿Acaso no es crucial esta pregunta?

¿Por qué no mencionan ni una sola vez en toda la publicación de esta modelación que el Riachuelo pierde 8 cms de profundidad por año?

El hecho que esta modelación apunte a la calidad del agua nunca lograría esquivar el tema de la calidad de flujos.

El Riachuelo dejó de fluir en Abril de 1786 el día que se abrió la nueva boca de salida rompiendo la curva del cordón litoral. Tampoco hacen referencia alguna a esta pérdida, siendo que de ella se desprenden todas las calamidades relativas a flujos.


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o Desde FC1 hay una exportación de agua con un grado de contaminación relativamente bajo hacia CRR, CAU, CMR, CAS.

Desde FC1 sólo ingresan los fríos reflujos por debajo de los caldos. Y por capa límite térmica provocan la bruta deposición sedimentaria antes mencionada, en el lugar menos deseado.

De qué sirve entonces decir que hay buenos correlatos entre los trabajos medidos y los estimados cuando refieren a flujos estuariales, si esquivan la imprescindible sustancia a la que cabe aplicar mirada.

Que no refiero a variables dentro de un segmento de flujo, sino a todo un segmento que aparece ninguneado; tal el caso de la deriva litoral;

o a las capas límite térmica e hidroquímica que regalan disociaciones de flujos y precipitaciones sedimentarias que acaban con cualquiera de las simplificaciones que persiguen estos modelos. Ver fondo3b.html

 

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El modelo de la CMR provee, en particular, el flujo neto de agua y contaminantes hacia el Río de la Plata. Los restantes flujos al Río de la Plata (desde CRR, CAU, CAS y RPP) se especifican a partir de datos medidos.

El "hacia" resaltado en el párrafo anterior no quiere decir que tenga mayor significación. Ellos mismos han señalado más adelante que va perdiendo importancia la descarga fluvial.

La modelación que han hecho no ofrece soportes en trabajo de campo para referir de la salida e ingreso de reflujos. Y mucho menos discierne en flujos superficiales y profundos; ni en sus temperaturas; ni en sus capas límites hidroquímica y térmica.

Si las condiciones de borde impuestas sobre contornos matemáticos (abiertos) afectan los resultados en la región de interés, no quiero pensar cuántos beneficios tiene cerrar los ojos frente a las disociaciones moleculares que cargan los flujos estuariales y tributarios entre sí y dentro de ellos mismos.

Por ello el modelo CMR y los datos medidos que acreditan las áreas CRR, CAU, CAS y RPP, también cargan con el silencio que ellos imponen a situaciones que los volverían locos si las pretendieran modelar.

Por ello se han dado a muestreos en áreas nunca más cercanas a los 500 mts., siendo que ya acusan grandes alteraciones con respecto a las más alejadas

La deriva litoral, cuando el corredor natural de flujos costaneros está vivo, no supera los 150 a 180 mts de ancho. Por ella empieza la historia. Ella es la que saca las aguas tributarias afuera y también la primera en recibir sus miserias.

Y no es la mecánica de fluídos la herramienta para tratar con ella. Y la más alta resolución de información de los correntómetros aplicados a su seguimiento, tampoco parecen disponibles.

Apuntar a estos temas implica hoy disponerse a trabajar en soledad; enriqueciendo conceptos y acopiando imágenes que un día les adviertan.


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 3.1.3. Fuentes de agua y contaminantes a los cursos de la CMR.

Dada la ausencia de estadísticas hidrológicas confiables y la escasez de datos hidrométricos, en esta primera fase de los estudios no se modeló la dinámica hidrológica de los cursos de agua, sino que se consideraron una serie de condiciones representativas.

En cambio, sí se tuvo en cuenta la dinámica de las mareas, capaz de provocar dilución en una extensa zona sobre el tramo inferior del Matanza-Riachuelo

¡¿Dilución o precipitación?! vean la Vuelta de Rocha


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3.2 Hidrodinámica

3.2.1 Estadística de caudales

Para caracterizar el estado hidrológico del río se utilizó una base de datos de 11 años de caudales diarios del Matanza en la sección de la Autopista Ricchieri para el período 1962-1972, con algunos baches, informada en el PGA3.

En esa zona los efectos de la marea eran despreciables para el período de medición (la penetración de los efectos de la marea se hizo mayor luego de la construcción de la rectificación).

En la Figura 3.2.1 se muestra la serie completa de registros. Por su parte, la Figura 3.2.2 presenta los caudales medios mensuales sobre todo el período; se observa que los valores máximos se producen entre agosto y octubre, mientras que los mínimos se dan entre noviembre y marzo, con la excepción de diciembre. El caudal medio que surge de las mediciones es de 4,5 m3/s.
 
La Figura 3.2.3 muestra la frecuencia de ocurrencia acumulada de caudales diarios en la Autopista Ricchieri, de acuerdo a los registros. Se observa que el caudal es menor a 0,8 m3/s el 50% del tiempo, a 4,1 m3/s el 80%, y a 12,3 m3/s el 90%.

Ahora bien, es plausible suponer que en el período de medición la zona de aporte hídrico a la sección del río en la Autopista Ricchieri era básicamente rural.

En consecuencia, para estimar la curva de frecuencia acumulada actual en la Autopista Ricchieri, a este caudal ‘hidrológico’ ó ‘de lavado’ se le ha sumado, como un caudal de base, el aporte actual de origen antrópico del Tramo Superior, de 1,2 m3/s (ver más abajo).

De esta manera surge la distribución mostrada en la Figura 3.2.4. Con esta actualización, el caudal es menor a 2 m3/s el 50% del tiempo, a 5,3 m3/s el 80%, y a 13,5 m3/s el 90%.

Para obtener una curva similar (para el caudal medio diario, es decir, sin el efecto de la marea) en la desembocadura del Riachuelo, se tuvo en cuenta que el caudal hidrológico se incrementa en un 30% desde el final del Tramo Superior al final del Inferior (ver próxima sección), mientras que el aporte antrópico pasa de 1,2 a 6,2 m3/s (ver más abajo).
 
En función de la estadística construida, se definieron las siguientes condiciones de referencia:

o Caudal Alto: 25 m3/s; se ve superada aproximadamente el 10% del tiempo.

o Caudal Medio: 8,0 m3/s; se ve superada aproximadamente el 50% del tiempo.

o Caudal Mínimo: 6,2 m3/s; se ve superada aproximadamente el 90% del tiempo; sólo transporta el caudal de origen antrópico (ver más abajo).

Entre los tres caudales se representa el rango de situaciones estadísticamente más significativas.

Recordemos que es todo estimado, sin el efecto de las mareas y sin modelar la dinámica hidrológica de los cursos de agua, sino que "se consideraron una serie de condiciones representativas".

Por esto es elemental reiterar que desde la mirada "a los flujos y a las deposiciones", este es el trabajo más pobre que nadie podría imaginar en tan luminosos horizontes de ilusión colectiva.


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La Figura 3.4.2 muestra en qué zonas caen las 29 industrias de la lista corta de la base SAyDS y las 22 de la lista corta de la base Mat-Ria.

Como en el caso de las fuentes domésticas, se generan pérdidas y atenuaciones de los caudales y cargas másicas producidos en el camino hacia los cursos de agua !!!.

Y una vez en el curso que no cursa, todo al freático.


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Planta El Jagüel: De acuerdo a AySA, su caudal es de 0,1 m3/s. Dado que su funcionamiento ha sido anómalo hasta el presente, se consideró que el efluente se descarga crudo, con una DBO de 250 mg/l.

De todos modos, luego de un análisis que incluyó una visita a la zona, se ha considerado que el 90% de todo lo vertido !!! queda retenido en la Laguna de Rocha (donde infiltra y evapora) y no llega al curso del Río Matanza, es decir, el caudal efectivamente aportado al Matanza es de sólo 10 l/s.

No se tuvo en cuenta como fuente puntual el espiche de la Segunda Cloaca Máxima, ya que, de acuerdo a información suministrada por AySA, descargaría sólo luego de eventos de lluvias intensas !!!.

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3.7 Sedimentos de fondo

Los sedimentos de fondo cercanos a la desembocadura del Riachuelo, donde ha tenido lugar la deposición, presentan un relativamente!!! alto grado de contaminación.

En la actualidad se los puede considerar en una situación de relativo equilibrio !!! con el cuerpo de agua, también altamente contaminado, es decir, no constituye ?!?! una fuente activa de significación.

De todos modos, permanecen como una fuente potencial de aporte a activarse al implementarse medidas de saneamiento que disminuyan la carga contaminante en la columna de agua. Se trataría, entonces, de un fenómeno transitorio ?!?!, cuya intensidad y duración sería posible eventualmente estimar.

La deposición en la Boca de 8 cms anuales transitorio?!?! Por qué no dicen "eterno", si no aciertan a descubrir el problema de las deposiciones.


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3.8 Validación del modelo hidrodinámico

¡¡¡sin modelar la dinámica hidrológica de los cursos de agua!!!

Para validar el modelo hidrodinámico sólo se dispuso de registros de niveles hidrométricos en tres estaciones. En particular, se contó con datos para el año 1967 en las estaciones Candelaria (Aº Morales) y Máximo Paz (río Matanza) y para el año 1986 en la estación Ezeiza (Matanza)9. La ubicación de estas estaciones se indica en la Figura 3.8.1


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Se observa un acuerdo satisfactorio con la situación de mínima (correspondiente a marea bajante, en el caso del Tramo Inferior del Matanza-Riachuelo).

La tendencia de los valores medidos a caer algo por debajo de los calculados puede explicarse teniendo en cuenta que la simulación corresponde a una situación relativamente reciente, en la que existe un caudal de base como fruto de la mayor importación de agua hacia el sistema en relación a la década del 60.
 
Se observa que, bajo la situación de carga actual, el río se encuentra en estado de anoxia en la mayor parte de su recorrido para las situaciones normales de caudal.

Hace 137 años ya se sabía.


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4.3 Canales de navegación

Acercamos este capítulo sólo por el gráfico de profundidades que ilustra eltaponamiento de salida del Riachuelo y para dejar abierta la posibilidad de hacer una breve reflexión sobre la paupérrima capacidad de hospedaje de embarcaciones en este pequeño curso de agua, si fuéramos a la búsqueda de su salida natural.

Los canales de navegación del Río de la Plata (Emilio Mitre, de Acceso al Puerto de Buenos Aires, Norte y Sur), cuya profundidad es de alrededor de 32 pies (aproximadamente 10 metros) al Plano de Referencia, fueron introducidos en el modelo asignando esa profundidad a los nodos de la grilla que caen dentro del ancho del canal, pero sólo en las zonas de textura cuya paso de malla es del orden de ese ancho (texturas D y E).

En la Figura 4.4.1 se muestra cómo queda incorporado el canal de navegación en el modelo digital del fondo basado en la grilla de discretización.

No hacen referencia alguna a los volúmenes de barros dragados y volcados anualmente al Sur del Km 26 de acceso al Puerto de Buenos Aires en áreas bien cercanas adonde pretenden ahora enviar las salidas de los emisarios.


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La misma imagen anterior resaltando, por un lado, el embancamiento frente a la salida del difunto Riachuelo, hacia el Este.

Y por el otro, hacia el SE de la Boca, las aún menores profundidades debidas a los transportes hacia el NO por deriva litoral de todos los vertidos que se hacen desde el borde estuarial del Dock Sur que allí se depositan, floculando todo tipo de cargas sedimentarias y generando formidables coalescencias que quedan amuradas a las riberas.

Un lugar ideal para darse un baño con los responsables de las empresas que allí juegan con los destinos de estas riberas.

Es desde esta zona que se inauguran las "hidrotermias". Así he bautizado a las derivas litorales excedidas de "peso" que hacen su viaje al Noroeste sosteniendo hipersincronicidad mareal. Lo curioso es que nadie las menciona.

¡El INA se acuerda de considerar las condiciones de borde impuestas sobre contornos matemáticos (abiertos) que afectan los resultados en la región de interés!: ¿por qué no se acordará de estas derivas?; tendrán miedo, repito, de volverse locos?

Ya veremos en el punto 4.6 intentando validar la modelación con la única tarea de campo referida a flujos que incluye alguna modesta variable y que viene publicada en este trabajo graficando flujos mareales en cercanías de la toma de agua de Bernal.

Allí, la referencia a una capa límite hidrodinámica condicionada por un suave viento de 15 Km/h del SO pareciera estar sugiriendo el nivel de precisiones de este trabajo;

cuando de hecho se comen crudas todas las capas límite hidroquímica y térmica que harían estragos en cualquier trabajo de investigación y por ello ni las mencionan.

En el gráfico 4.6.7 el ángulo de deriva de la boya muestra una diferencia de aprox 15° desplazados por el viento de tierra los registros superiores respecto de los flujos a 3 m de profundidad que marchan bien paralelos a la línea de ribera.

Una constatación tan elemental que sorprende no se apliquen a mirar cuestiones bastante más importantes y mucho más trascendentes y complejas.

La única graficación de flujos, repito, que responde a trabajo de campo con acople de una pequeña variable es esta que muestra los 6,5 Kms recorridos en tan sólo 3,5 horas y en dirección de aprox 53° respecto del Norte en los flujos profundos que mejor cuentan la acción de los reflujos.

Si esa marea en creciente se manifiesta importante con viento de tierra en áreas de poca profundidad, imaginemos entonces lo que sería ésta con un sudeste.

¿Por qué entonces no nos hablan de estas perspectivas cuando esos emisarios entren en acción?

¿Por qué no se dan a modelar las cabalgaduras que en las extendidas derivas litorales alimentadas por permanentes pérdidas de profundidad, encontrarán esas miserias vertidas para viajar hasta el corazón de las riberas urbanas?

Estas son las cuestiones sustanciales, que junto con el estudio de las concretas deposiciones, reinan por ausencia total.

En cinco años de volcar dragados al Sur del Km 26, ni Hidrovía S.A, ni sus superconsultores sinceraron con trabajos de batimetría apropiados a localizar los lugares donde esos vuelcos se depositarían.

Estas actitudes algo más que preanuncian los agujeros negros en el alma de esta modelación.

Sin necesidad de sumar ni restar, he seguido y capturado imágenes secuenciadas de las plumas de estos vertidos mostrando cómo, después de viajar 14,6 Km por convección interna, terminan convectando externamente precisamente frente a las tomas de agua de Palermo para meterse dentro de ellas. Ver estas imágenes. 1, 2, 3, 4 .


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Aún así, a pesar de tan loables esfuerzos, la sustentabilidad del ecosistema del Matanzas-Riachuelo, siendo generoso, será fragilísima si no devuelven al curso de agua su salida original.

Para ello todavía tienen que descubrir que con mecánica de fluídos no se alcanza a entender el funcionamiento de las salidas tributarias; que sin verlo se puede seguir ignorando el sistema que acompaña a la deriva litoral; tanto en protección de flujos de salida, como de orden en las deposiciones sedimentarias.


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Del Balance y dinámica de nutrientes principales del río de la Plata interior, de los investigadores del INA Patricia Jaime y Angel Menéndez: la estimación teórica de los coeficientes de dispersión longitudinal se basa en dos hipótesis:

"La distribución de concentración de equilibrio establecida perpendicular- mente al flujo es tal que las desviaciones respecto del valor medio en la sección son pequeñas comparadas con ese valor medio”.

"Los efectos dispersivos del gradiente transversal de velocidades y de la difusión turbulenta transversal, se contrabalancean”.

La primera hipótesis se invalida en zonas donde se producen grandes gradientes de concentración (efluentes flotantes, estuarios fuertemente estratificados, etc.).

Por su parte, la segunda hipótesis se invalida si el tiempo es insuficiente para que se establezca el equilibrio después de la inyección del contaminante.

La ecuación de balance de masa no es aplicable a una nube de contaminante que se está dispersando inmediatamente después de la introducción del mismo.

Existe un período inicial durante el cual el movimiento de la nube de contaminantes es controlado primariamente por la distribución de las velocidades convectivas dentro de la sección transversal de flujo.


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Y una segunda confesión aún más importante extraída del Balance y dinámica de nutrientes principales del río de la Plata interior, de los investigadores del INA Patricia Jaime y Angel Menéndez, Págs. 17 y 18:  

“Fisher (1967b) observó que, en canales naturales y estuarios, el efecto del gradiente horizontal es dominante, a tal punto que en muchos casos la dispersión debida al gradiente vertical puede despreciarse”.

¡¿Cómo va este señor a despreciar el gradiente vertical, si es precisamente el que saca todos los tributarios estuariales del planeta por convección interna dentro de los cordones?! FJA

 

Veamos cómo sigue esta confesión:

El uso de la ecuación (3.3.23) en estuarios puede ser cuestionable ya que ha sido verificada sólo para flujo estacionario con una relación ancho/profundidad máxima de 60; y en estuarios esta relación puede ser del orden de 600. Y en nuestro estuario puede serlo de 1 en 3000.

Sin embargo, a falta de otra información se la usa para estimar los efectos de la distribución transversal de velocidades en estuarios.

Se observa que el efecto de la marea reduce significativamente la intensidad de la dispersión por gradiente transversal de velocidades (el parámetro Tl’ toma valores muy inferiores a 0,1), por lo que resulta dominante la dispersión por el gradiente vertical de velocidades.

Al menos son sinceros, y así, ¡por fin dieron vuelta la tortilla!

Recordemos que los "segmentos de flujos" a que hacen mención: verticales, transversales y longitudinales, corresponden a flujos convectivos internos los primeros; a flujos convectivos externos los segundos y a flujos de los grandes corredores los terceros.

Los primeros reclaman para su estudio herramientas que para el caso, las del laboratorio de mecánica de fluidos del INA en Ezeiza, resultan obsoletas. Por eso miran para otro lado y aunque siguen modelando con piloto automático, agradecemos su sinceridad en las confesiones que dan mayor valor a este trabajo y a sus enormes dificultades para trabajar con la mayor honestidad.


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¿Cuándo harán las prospectivas de deposiciones y las afectaciones a los flujos?


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 Si bien desde el punto de vista económico la ejecución de una única planta y emisario podría resultar levemente más económico, la concentración del proceso de tratamiento y disposición ¿o deposición? en un único sitio reduce sensiblemente la flexibilidad operativa del sistema.

Ninguno de estos aportes estimados refiere de deposición alguna.

Todo el proyecto se sostiene en la virtualidad de que todo fluye y nunca el fondo se degrada. ¿Será por eso que ya aceptamos que los 8 cms de profundidad que pierde el Riachuelo por año sean ninguneados?

Sin acceso al reconocimiento de las capas límite térmicas e hidroquímicas y a las complicaciones que cargan estas deposiciones a la deriva litoral, todo este verso seguirá igual. La sustentabilidad de estas estimaciones es soslayada por completo.


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Con los emisarios se logra desplazar gran parte del impacto de la E.Coli hacia la Segunda Franja Costera (FC2), aliviando la Primera Franja Costera (FC1).

Cuando saturen la segunda franja costera con deposiciones, la muerte de todas las riberas, desde el Norte al Sur, ya estará asegurada.

Hoy, desde Sarandí al Sur, los flujos son todavía normales, a pesar de saturados de pestes en sus riberas. Las derivas litorales allí todavía se comportan estrechas y sin obesidades.

Matando el corredor de flujos costanero Sur como aparece inevitable por los frentes sumados de dos emisarios y un área de vuelco de dragados, el golpe mortal a los flujos ribereños quedará consumado.

La crítica delicadeza de los flujos de las aguas someras ribereñas que ellos engloban en lo que llaman "primera franja costera" no aparece estudiada en ningún lado.

Al igual que las crecientes deposiciones resultantes de los vertidos que en áreas linderas seguirán haciendo; tal el caso de los canales Sto Domingo y Sarandí.

Estos son los dos puntos en especial donde toda la modelación esquiva la sustancia primordial.


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“En particular, alivia la situación de las tomas de agua (Figura 7.3.1a), que operan en una condición algo exigida en la situación actual.”

Está claro que si el corredor natural de flujos costaneros muere, las tomas de agua mueren con él. La de Bernal ya está sentenciada.


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¿A qué ignorar? que toda el área intermedia entre los emisores y la salida del Riachuelo ya pisa el umbral de su condena y es ilusión sugerir aptitud futura de consumo humano a esas zonas.

Semejante encadenado y virtual alineamiento de áreas de deposiciones conllevará enormes engordes de la deriva litoral, que ni aquí ni en ningún lado aparece considerada en toda la modelación matemática; simplemente porque nunca la consideraron en ningún sentido.

Han estudiado todo por separado y ha quedado soslayada la condición ideal que encontrará la deriva litoral para estragos superpotenciados.

Todas estas graficaciones ningunean las inevitables deposiciones, los mayores contrastes obrantes de la capa límite térmica en los reflujos y los engordes de la deriva litoral;

que en adición de veladuras a las extravagantes floculaciones en áreas con flujos disociados por severa capa límite hidroquímica que terminarán asociados a ella viajando en sentido bien inverso al de las ilusiones proyectadas, les permitirán tardíamente descubrir:

la diferencia entre las voces "estuario" y "lodazal".

Buenos Aires ya no sólo habrá confirmado que siempre dió su espalda al mentado "río", sino que se ocupó de apurar su condición mediterránea.

Entonces ya no tendrán ninguna oportunidad de esquivar la cuestión de dónde imaginar el lugar más apropiado para sacar los vertidos urbanos;

mirada que si hoy aplicaran, asistirían la primordial sustentabilidad de los flujos ribereños urbanos y de aquí, la Vida de toda la ciudad.


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Conclusiones de la modelación matemática de calidad de agua del Matanza Riachuelo

a pesar de tantos loables esfuerzos, la sustentabilidad del ecosistema del Matanzas-Riachuelo será fragilísima si no devuelven al curso de agua su salida original.

Para ello todavía tienen que descubrir que con mecánica de fluídos no se alcanza a entender el funcionamiento de las salidas tributarias; que sin verlo se puede seguir ignorando el sistema que acompaña a la deriva litoral; tanto en protección de flujos de salida, como de orden en las deposiciones sedimentarias.

 

Conclusiones sobre el río de la Plata

Ninguna de estas ilusiones tendrá lugar, pues todas estas graficaciones y modelaciones matemáticas ningunean las inevitables deposiciones; y a menor profundidad sus consecuencias en los mayores contrastes de la capa límite térmica en los reflujos y de aquí los engordes de la deriva litoral;

que sumando a las extravagantes floculaciones en áreas con flujos disociados por severa capa límite hidroquímica que terminarán asociados a ella y viajando en sentido bien inverso al de las ilusiones proyectadas, nos descubrirán la diferencia entre las voces "estuario" y "lodazal".

Buenos Aires no sólo habrá confirmado que siempre hubo de dar su espalda al mentado "río", sino que hoy, después de ver al Riachuelo 222 años en problemas, se ocupa de apurar su condición mediterránea.

Entonces no tendrán más oportunidad para esquivar la cuestión de dónde ubicar el lugar más apropiado para sacar los vertidos urbanos.

A cualquier costo tendrán que ir allí; a menos que antes logren la fórmula para evaporar los detritus intestinales e industriales. De la basura, mejor por hoy aquí no hablar.

El transporte, dispersión y transformación de las cargas contaminantes en el río Matanza-Riachuelo es perfectamente nulo; tan nulo como sus carencias de flujos.

Hacer modelación matemática para determinar que todo tiene que ser sacado de aquí por otros medios es la tarea que jamás se me habría ocurrido encarar.

Ya hace 137 años la Legislatura PROHIBIA el funcionamiento de los saladeros, reconociendo que el curso del Riachuelo se había transformado en reino de bacterias anaerobias y con ello dando por sentado que ya entonces estaba muerto.

Un curso de aguas muerto hace 222 años es algo bastante más grave que un inodoro tapado. Un inodoro tapado no es un inodoro. Deja de serlo. Un avión sin alas no es un avión. Un río sin flujos no es un río, ni su curso un curso. Fluir por el freático no es cursar su curso.

Quilmes tiene 800 bombas (600 descompuestas) para deprimir napas que se retroalimentan en circuito cerrado. Más ciegos, imposible.

Un funcionario solicitando modelación matemática de este reino de muerte, o desconoce la antigüedad y sus motivos, o presa de estupor y sin saber qué hacer, trata de ganar tiempo mientras la muerte sigue paso a paso tejiendo con silencio cruel el entretenimiento de los modeladores matemáticos mostrando la imbatible aptitud de sus metodologías. Por ello son hoy objeto de mi atención.

Si los modeladores matemáticos ensayan sus modelos en un laboratorio obsoleto para mirar convecciones naturales internas y capas límite térmicas e hidroquímicas, - donde se plantean situaciones elementales de traslación, precipitación sedimentaria y disociación molecular-, es inútil pedirles que firmen el acta de defunción de un curso muerto hace 222 años.

Seguirán extrapolando analogías para hacernos creer que aplicar matemáticas a un muerto cambia en algo la cuestión.

En el mejor de los casos será un certificado de defunción que nadie termina de creer. Porque aplicar semejante tarea a un muerto no parece conducente a materias y energías vitales.

Si bien no lo han dicho con todas las letras; sus conclusiones sobre la incapacidad del Riachuelo para cargar NADA en él, es simple y directa.

Eso ya se sabía hace 137 años. Y con un poco de visión se podría haber pronosticado hace dos siglos. Sospecho que Ameghino hace un siglo ya tenía este sentimiento bastante bien instalado.

Aún así nadie habla hoy después de 222 años del tapón a sus flujos y de las brutas pérdidas de profundidad en él. Nadie tiene actitudes serias con respecto a estas materias. Ni con matemáticas, ni sin ellas. Ni en el INA, ni en las Universidades, ni en las consultoras nacionales, ni en las internacionales.

Pero el tapón está y las pérdidas de profundidad avanzan al galope. Y todo esto permanece en silencio.

Tal vez sea propio este silencio como el que rodea a cualquier otro muerto. Sin embargo, hace tiempo que sostengo que los muertos somos nosotros por la flaqueza con que dejamos pasar cuestiones tremebundas como esta.

El impacto ambiental en un inodoro tapado no permite su uso por nadie;

y si las palabras "impacto ambiental" están ligadas a las matemáticas, cabe que usen cualquier otra que atienda las urgencias elementales con criterio elemental. El único criterio que impera en estos dos temas: flujos y pérdida de profundidad, es el silencio.

Con modelación matemática un físico en dinámica costera no va a abandonar la página de su catecismo que lo remite a la "ola oblicua".

Y el día que descubra su ceguera puede pertenecer a un tiempo que no es el de las urgencias por poner sobre la mesa estas cuestiones vitales: flujos y pérdida de profundidad.

Sin importar el cansancio, lo reitero: vital es ayudarlo a recuperar flujos y a entender el por qué de las desmesuradas pérdidas de profundidad.

Mortal es hacer el listado de los vertidos criminales.

Con la primera el muerto podría resucitar.

Con la segunda sólo le hacen la autopsia a nivel intestinal, sin referir a su sistema circulatorio.

Por esto repito, si antes de hacer promesas no logran devolver un mínimo soplo de Vida a este difunto, el concurso de cegueras seguirá compitiendo con el centenario reinado de las bacterias anaerobias.

Entre los 7 centenares de personas que trabajan en el INA no hay una sola imaginando cómo salían sus aguas al estuario hace 223 años, e intuya la posibilidad de aprender algo sutil de Natura, que por razones religiosas permanece velado.

Repito: la mecánica de fluidos extrapola analogías de un catecismo montado sobre una ola. Y tan encerrados han quedado en esa miopía que no atisban a considerar ni el orden de los factores vitales, ni la antigüedad de sus calamidades en términos de flujos y pérdidas de profundidad.

Nadie ha tocado el tema de la antigüedad del embancamiento a la salida, siendo muy fácil comprobar que su antigüedad no tiene más de dos siglos.

Cómo es entonces que no hacen un diagnóstico de lo acontecido y de aquí miran cómo recomponer el destino de estas aguas, como río. Hoy no lo es, porque sin "reos" no hay río.

No hay motivos para andar con elegancias cuando todo apunta a seguir de mal en peor. Hablar de "eco-sistema" aquí y hoy, es lo mismo que hablar de un ecosistema en el infierno. La voz Eco, Oico, memora al Hogar. Y esto no lo es.

Y aunque logren evitar todos los vertidos que se puedan imaginar dañinos para sus aguas, la fragilidad del cadáver y el desconcierto que provocará su fragilidad serán patéticos.

Tan patético como me resulta advertir que se proponen sanear a un "muerto".

Repito: inútil limpiar intestinos de un cadáver. Antes, o al tiempo de molestarse en ello, de los flujos virtuales del muerto alguien se tiene que preocupar. Las dos cirugías pueden ir juntas; pero una no puede ser la segunda.

Inútil en adición, modelar sobre lo que no se ve. Hay que descubrir la energía que mueve las salidas de los tributarios de las grandes planicies estuariales de cualquier rincón del planeta, para advertir que han estado vuestros maestros de dinámica costera y sedimentología, ciegos, bien ciegos durante cientos de años.

Por supuesto, nadie es responsable de ser ciego. Merecen la mayor de las compasiones. Pero no es este el momento de repartir compasiones, sino señalar que estos proyectos de saneamiento están en manos de encantadores ciegos.

Si alguien imaginara una forma más elegante de estimularlos, con su autorización a los cuatro vientos lo anunciaré.

Francisco Javier de Amorrortu, 27/10/08